jueves, 16 de noviembre de 2017

Todos.

Somos diminutas células a cuales nadie preguntó si queríamos seguir creciendo o morir en el intento.
Algunos dicen que comenzamos siendo polvo.
Y otros que somos descendientes de Adán y Eva.
Mentira, mentira, mentira.
Siempre estamos condicionados, desde que decimos nuestra primera palabra hasta la última.
Somos un ciclo en el que unos acaban antes que otros.
A veces ni lo decidimos, no podemos jugar con el destino.
Y de vez el cuando el fin de nuestro destino decidimos elegirlo.
Cobardes, cobardes, cobardes.
¿Ahora puedes ponerte en la piel de alguien?
Intentalo, arrímate, vive y experimenta con esa persona momentos inacabables, ¿de verdad eres capaz?
Nadie, nadie, nadie.
Nadie sabe mas, nadie puede unirse en la mente de alguien.
Hazlo, vuelvete loco, vive dos vidas y descuidaré de la tuya.
No, no, no.
No te impliques. Vas a hundirte y quizás unirte demasiado.
Simplemente comparte.
Intenta ser tu propia célula, polvo, y Adán y Eva.

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