Deja que los kilómetros separen nuestros cuerpos.
Deja una carta en mi buzón.
Deja unir otra persona a ti.
Deja abrazarte y no físicamente.
Deja a tus males en las puertas de tus murallas.
Deja que el dolor entre y luego expulsalo.
Deja que fluya.
De verdad, dejar fluir todo y cómo lo sientes es la mejor sintonía con tu cuerpo.
No dejes que la pena te hunda.
No dejes que te hagan daño.
No dejes que la distancia separe lo que tenemos.
No dejes que te desgarren entero.
No dejes que el dolor permanezca.
No dejes que te quieran mal.
No sigas estos consejos si no quieres.
Haz lo que tú creas correcto.
Porque no siempre lo que que quieres es lo correcto.
O lo que es correcto es lo que quieres.
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