Todo se basa en elecciones.
Y creo que esto puede parecer una tontería, pero muchas de esas elecciones pueden decidir gran parte de tu vida.
Siempre tienes tres opciones: una, otra, o no hacer nada.
Y creo que si no crees que es posible es porque no hay valor y fuerza dentro de ti para hacerlo.
Hay pocas cosas imposibles, aunque si difíciles.
Hace tiempo que me hice una pregunta: "¿tu saturación por tu libertad?".
Yo creo que no merece saturarse a uno mismo por no expresar, no elegir, no tener fuerza y valor para hacerlo.
Aunque siempre puedes elegir expresar al explotar por la saturación que te supone aguantar tanto dentro.
Hay que seguir, hay que crecer, hay que ser uno mismo sin tabúes ni miedos.
Elige ser tú mismo a cada minuto, y que rompe el reloj a cada segundo de tu vida, porque sólo tenemos una.
martes, 18 de octubre de 2016
Elegir.
domingo, 16 de octubre de 2016
NO te expreses
Miedo.
Creo que la mayoría de las personas vivimos con miedos, seas cuales sean.
Muchas veces incluso tenemos a ser nosotros mismos.
Tengo miedo a liberarme, a elegir.
Elegir. Todo se rige por esto. Siempre hay que elegir, y, aunque no lo hagas, sigues eligiendo: no haciendo nada. Y eso traerá consecuencias.
Primero quiero decir que el miedo a liberarme es por la clasificación en números y calificarnos, valorarnos por una simple cifra. Que nos deshumaniza.
Nos quita libertad, nos cortan las alas, nos quitan los sueños, vida, esperanzas, ganas.
Nos quitan las ganas de seguir siendo ya que ese número es lo que "mañana" serás.
Siempre eres un número, y lo serás.
¿Desde cuándo las personas somos números?
¿Desde cuándo se nos ha valorado tan poco que podríamos ser robots o una lista de compra donde debes elegir al mejor?
¿Desde cuándo dejamos que se nos valore tan poco?
¿Desde cuándo se ha dejado de valorar lo más bonito de alguien?
¿Desde cuándo se nos ha quitado el brillo en la mirada?
¿Desde cuándo las personas se fijan y no miran?
Desde que el arte no son cifras, no son números, son sueños, ganas, y sobre todo, PASIÓN.
Creo que muy pocas personas se ponen a pensar en lo que alguien podría aportar como persona, no en el modo intelectual, si no en el modo pasional, humanizado.
No todo se resume en las notas al final de curso.
Por eso hay miedo, porque no hay comprensión, no hay corazón ni mirada que capte el valor de ese alguien, y por supuesto, no hay cifra que pueda valorar cualquier tipo de expresión, arte.
Se tiene miedo, tengo miedo a no saber sabe expresar mi máxima realización, la cima, o una de ellas, ya que cada día se puede ir subiendo.
Tengo miedo a no gustarme, a no gustar, a no aceptarme, a no estar satisfecha.
Por por otro lado, tengo miedo de dejar de luchar algún día, a no exigirme. Pero eso no será posible: por El Código.
Tenía miedo a no volver a coger un bolígrafo y un papel y vomitar todo, a desahogarme, tenía miedo a seguir vacía como muchas de las personas de las que están fuera.
No sienten, no sufren, no se inmutan por algo bello, no estético, bello interiormente, bello en significado, bello entre líneas, bello entre trazos, bello entre escenas, palabras.
Puede ser difícil saber entenderlo, pero, por favor, un poco de esfuerzo, de comprensión por algo más allá que una calificación.
Gracias.
sábado, 15 de octubre de 2016
Seamos realistas
Por favor.
Aquí vengo a deciros que sois unos tontos pensando en buscar una media naranja cuando vosotros sois, cada uno, naranjas enteras.
Desde pequeños nos inculcan que debemos encontrar el amor, buscarlo, y ver que tienes a esa persona para siempre.
Disney, Pixar... Qué mal nos han hecho.
Ya desde estereotipar a las personas hasta valorar que el amor es sufrimiento.
Quiero decir, creo que primero debes completarte como persona, encontrarte a ti mismo, y si llega, o si no, seguir haciéndolo.
Pienso que "esa persona" tiene que ser unas partes de ti, pero no que sea todo, ni tenéis que idealizar.
Y si te invade en tu vida personal, no es vida, no es vida, no es una relación, no es amor: es tóxico.
Alguien que puede aportarte cosas buenas y momentos buenos, e incuso cuando no estás con él/ella, seguir estando bien: ese es tu gajo de naranja.
Que no le pertenezcas, que no te pertenezca, que no te prohíba, que no le prohíbas.
Que te deje ser tu. Libre, tal y como eres.
Por otro lado, vengo a decir que siempre hay miedo a estar solo/a o a no valorar lo bueno que puedes aportarte y descubirte poco a poco.
Eso también es bonito, ¿sabéis? Es bonito porque la soledad no es mala. No tiene por qué dar miedo.
No tienes por qué estar anclado a alguien. Porque si no, no eres tú, no eres nadie.
Puede haber mucha gente que te valore ¿para qué más? No lo entiendo.
Pues eso, vengo a deciros que no os ancleis mucho a una persona, ni si quiera a vosotros mismos. Sed libres, sentir, querer... Hacer lo que tengáis que hacer.
Y siempre, seguir siendo naranjas enteras.
Parálisis
Desde un primer momento voy a decir que lo que voy a contar son definiciones entre lo que me he informado y mi experiencia.
Creo que para empezar, hay que saber diferenciar "pesadilla" "parálisis del sueño" y "terror nocturno".
La pesadilla se produce durante la parte del sueño REM. Puedes ser consciente de que estás en una, y puedes despertar.
La parálisis del sueño también actúa durante la fase del sueño REM.
Normalmente se produce cuando estás durmiendo boca arriba, y sientes que no puedes mover ninguna parte de tu cuerpo, sólo los ojos.
Eso suele deberse al estrés
Por otra parte, el terror nocturno se produce durante las fases cuarta y quinta del sueño.
A partir de aquí escribiré con mis palabras:
El propio nombre indica que te produce terror: cuando consigues levantarte, sueles hacerlo con taquicardia, sudor, temblor... Y no sabes reaccionar a lo que acaba de pasar.
Según el orden en el que lo he vivido y el cómo, se podrían distinguir en dos tipos:
1. En el que no distingues si estás despierto o dormido, estás en un duermevela. Sientes que estás abriendo y cerrando los ojos en tu misma habitación, de noche, y como en la parálisis, no puedes moverte.
A partir de ahí, ya que no sabes si está pasando en realidad o no, aparecen imágenes en el entorno conocido (tu habitación) que normalmente es una persona, pero nunca llegas a verle la cara.
Por lo tanto, creo que son como alucinaciones que no puedes controlar.
Al despertar del todo te das cuenta de que aquella persona no estaba ahí, y no había ninguna presencia que te estuviese observando.
2. Por otro lado: yo a esto lo llamo la tercera fase:
Primera: parálisis
Segunda: parálisis + alucinaciones
Tercera: parálisis + alucinaciones + sentir
¿Y qué quiero decir con esto de sentir? Pues eso mismo. Que sientes que está pasando en realidad.
Por ejemplo, esa presencia, siendo una alucinación, se acerca a ti, te araña, te quema, te pega, te coge... Y lo sientes.
Y en ese momento parece totalmente real y escalofriante.
Por más que quieras despertarte, aunque creas que ya lo estás, no puedes.
A veces me canta al oído canciones que sólo esa persona y yo sabemos, y que se olvidan al momento. Sería como estar soñando con el demonio en la cama.
A veces se asemeja a este, te susurra tus mayores miedos, te grita. Pero también dice tus mayores deseos, cosas que no aceptas o detalles que imites y te lo recuerda.
Terminado esta fase, siempre, o casi siempre, se grita. (Aunque eso no lo sabes hasta que alguien de tu familia te lo diga).
Os cuento que cada x tiempo aparece la misma persona, o presencia (se podría llamar así, porque es como un espíritu) y es demasiado escalofriante. Porque parece que viene para seguir repitiendome a lo que tengo miedo, lo que más aterro, y me sigue insistiendo con arañazos, caricias, susurros...
Ojalá muy pocas personas lleguen a experimentar este tipo de cosas, de verdad lo digo. Porque tienes miedo a soñar, a cerrar los ojos, a descansar, a que te atrape de nuevo en sus cuerdas, en sus brazos. Que parecen cadenas en ese momento.
Te agota tener estas experiencias, te agota psicológicamente.
Pero también te agota no dormir, ya que no quieres encontrarte con este tipo de sueños.
No sé. Se vuelve en un bucle.
Porque no duermes, no descansas, no rindes en tu día como deberías, y de te quitan las ganas de seguir con nada.