martes, 31 de mayo de 2016

Pureza

Empieza.
Llega a la meta,
desespera, espera,
que ya llega.
Suspira, expira, respira,
llévate a la calma,
la espada,
que mata a las espaldas
Únete con el viento,
un sentimiento,
decae en el silencio,
abre el cerebro
Piensa,
quédate en la imprenta
que creas
con las ojeras
No llegas,
esperas que te busque
la somnolencia,
y te enfríe
con sus incoherencias
¿Y sigues pensando
que te encontrará?
Sin saberlo,
la tienes en la yugular
Aspira,
pensamientos tóxicos
intenta,
no caer hondo
Esencia,
tu filosofía entre páginas
que salta
y te acuchillará
Calla, escucha.
No hay nada
que reflexionar
El silencio abunda,
te encontrará.
Sigues oyendo,
solo consigues
consumir el talento,
de esta especie
Nadie querrá
buscar la yugular
que tiene que cuidar,
sólo piensa en el "ya"
¿Inmersos?
Los ojos rojizos
en explosión
sin sueños
en el colchón
Ciérralos,
no respires,
no oigas, no.
"Te encontré"
"¿Ya estás?
No eres
tan fría, pureza
Eres restos,
o todo,
de lo que busco
o no sé buscarlo
Búscame,
y fusiónate,
en el cuerpo, en la mente
en este ente"
"Soy todo, o nada
como me veas,
me tendrás
o me matarás"
"Entonces
ven, o vete.
Silenciosa, quédate
aunque no pueda
verte"
"Puedo disparar,
llegar y probarte,
irme al más allá
y dejarte"
"Entonces,
deja que te vea,
eres terrores
y belleza"
"Soy lo que quieras ser,
fíjate y mira,
soy todas las mentes
y accidentes"
"Decidido.
Espera,
llega a todos.
Y espera una respuesta"

viernes, 27 de mayo de 2016

Efectos secundarios

Todo en esta vida tiene efectos secundarios.
Se sufren las consecuencias de actuar de una manera.
Es como tomarse una pastilla.
Sucede cuando te podrías tomar la pastilla correcta y te tragas la contraria.
En el momento que llega a tu organismo te sientes bien, complacido de haber probado esa opción, de haber podido decatar ese lado que seduce más que el bueno.
Ahora, esa elección es buena, es la correcta: porque lo sientes así.
Podría ser de otra manera, pero esa decisión depende de cada uno: es cuestión de perspectiva, subjetivismo y que todo lo demás de igual en ese momento.
Puede que esa seducción haya llegado a ti, que conectes con el subconsciente y a situaciones que no podías llegar anteriormente.
Puedes llegar a encajar sensaciones, ideas, acciones... y llegar a ser lo que realmente quieres, o no.
No piensas que ese paso puede ser el incorrecto. Las "malas" acciones no están reboloteando por tu mente.
Todo es bueno.
Todo es satisfacción.
Todo es placer.
Hay que estar en vena para estos momentos: tiene que posarse entre tus venas y que fluya libremente entre ellas.
Fluye sangre multicolor, recorre todas tus extremidades, profundiza en tu sistema y hayas la paz, por fin.
Todo son metáforas si te das cuenta, o no.
Puedes darle la perspectiva que desees, la que quieras de verdad.
Te sientes poderoso, con el poder de hacer todo lo que siempre has querido. Eres más fuerte.
Eres invencible, más capaz, más tú.
En tu máxima potencia de pureza.

Y se apagan.
En un instante.
Las sensaciones.
Las ideas.
Los colores.
Los deseos.
Y las venas dejan de fluir.
Y te sientes débil, y sufres impedimentos para todo: empiezan los efectos secundarios.

Ninnitus. ¿Ninnitus? Ninnitus.
Suenan pitidos en tus oídos.
Es una señal.
Después. Y ahora. Se necesitan respuestas.
Es una acción, la desconexión de la experiencia. Y te das cuenta de que esas acciones, decisiones y elecciones son incorrectas.
Te arrepientes. Y a la vez no. Porque en ese momento eras tú, y ahora tienes que volver a elegir, a decidir lo que es "correcto" y pasar desapercibido. Para ser moral. Pero, ¿de qué sirve ser bueno moralmente si no eres fiel a tus principios? Y vuelves a moldearte entre la sociedad cuando sabes perfectamente que con nadie, nada y ningún lugar podrá acertar con la conexión que necesitas.
Y ser realmente puro.

Te das cuenta que dependes de una situación que no te pertenece, de algo que no debes, que no es lo correcto.

Y tú te apagas.

domingo, 8 de mayo de 2016

Ciega

Quiero irme de aquí. No quiero seguir siendo así. No quiero. Quiero ser otra persona. Cambiar del todo. Radicalmente.
No me siento viva. Quiero decir, no siento que esté viviendo mi vida. Siento que soy otra persona, no soy yo, que sólo sufro, no siento y que siento todo.
Que todo está cambiando.
Todo está en el aire, desapareciendo, y apareciendo a la vez.
Son como hilos deshaciendose y tensándose, dependiendo de la conexión.
Luces apagándose y bombillitas chispeando y deseando encenderse.
Vocecillas imitando a Pepito Grillo y rugidos en la noche de luna llena.

Y el exterior, y dentro, y entrometiéndose y ahuecándose entre los vacíos... la oscuridad, - puede que sea lo típico, pero ahora mismo siento el cambio más que nada, y lo hago sin sentimiento - que va y viene como le conviene, que a veces invade todo y otras se esconde. Se esconde y se torna escarlata, que es el que deshace los hilos y los tiñe a su antojo.

Necesito que aparezca lo que tenga que aparecer, y que si algo desaparece, que lo haga para siempre y no vuelva, porque duele.
Que grite por el día en vez de con luna llena.
Que destensen los hilos, que se hagan más fuertes, que se estiren, se amolden y entrelacen y se agarren a piezas sólidas.
Que las luces se apagen del todo y dejen de alumbrar, y sin embargo, que las bombillitas se enciendan del todo.
Y sobre todo, saber llevar la presión de ella.

No debe de ser nadie, o debe de ser alguien. O soy yo. O no. No soy nadie. Y soy alguien.
Me despersonalizo constantemente al llegar al punto de que ni si quiera sé cómo seguir, cómo conllevar y sobrevivir, cómo ser yo o si alguna vez lo he sido. Si todo lo que he vivido no he querido que fuese así y ha sido una mentira y mi persona esté al llegar.

Quién sabe. Estoy ciega.