Todo en esta vida tiene efectos secundarios.
Se sufren las consecuencias de actuar de una manera.
Es como tomarse una pastilla.
Sucede cuando te podrías tomar la pastilla correcta y te tragas la contraria.
En el momento que llega a tu organismo te sientes bien, complacido de haber probado esa opción, de haber podido decatar ese lado que seduce más que el bueno.
Ahora, esa elección es buena, es la correcta: porque lo sientes así.
Podría ser de otra manera, pero esa decisión depende de cada uno: es cuestión de perspectiva, subjetivismo y que todo lo demás de igual en ese momento.
Puede que esa seducción haya llegado a ti, que conectes con el subconsciente y a situaciones que no podías llegar anteriormente.
Puedes llegar a encajar sensaciones, ideas, acciones... y llegar a ser lo que realmente quieres, o no.
No piensas que ese paso puede ser el incorrecto. Las "malas" acciones no están reboloteando por tu mente.
Todo es bueno.
Todo es satisfacción.
Todo es placer.
Hay que estar en vena para estos momentos: tiene que posarse entre tus venas y que fluya libremente entre ellas.
Fluye sangre multicolor, recorre todas tus extremidades, profundiza en tu sistema y hayas la paz, por fin.
Todo son metáforas si te das cuenta, o no.
Puedes darle la perspectiva que desees, la que quieras de verdad.
Te sientes poderoso, con el poder de hacer todo lo que siempre has querido. Eres más fuerte.
Eres invencible, más capaz, más tú.
En tu máxima potencia de pureza.
Y se apagan.
En un instante.
Las sensaciones.
Las ideas.
Los colores.
Los deseos.
Y las venas dejan de fluir.
Y te sientes débil, y sufres impedimentos para todo: empiezan los efectos secundarios.
Ninnitus. ¿Ninnitus? Ninnitus.
Suenan pitidos en tus oídos.
Es una señal.
Después. Y ahora. Se necesitan respuestas.
Es una acción, la desconexión de la experiencia. Y te das cuenta de que esas acciones, decisiones y elecciones son incorrectas.
Te arrepientes. Y a la vez no. Porque en ese momento eras tú, y ahora tienes que volver a elegir, a decidir lo que es "correcto" y pasar desapercibido. Para ser moral. Pero, ¿de qué sirve ser bueno moralmente si no eres fiel a tus principios? Y vuelves a moldearte entre la sociedad cuando sabes perfectamente que con nadie, nada y ningún lugar podrá acertar con la conexión que necesitas.
Y ser realmente puro.
Te das cuenta que dependes de una situación que no te pertenece, de algo que no debes, que no es lo correcto.
Y tú te apagas.
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