Abre mi cuerpo
con el filo de la navaja,
hacia dentro, en un momento.
Verás que no hay nada.
Haz una incisión profunda,
contén la respiración.
O hazlo sin mirar.
Da igual, es un cuerpo.
Describe lo que hay.
Por favor, nunca supe
como mirar hacia mis entrañas
sin hacerme daño, por lo que pudiese suceder
Pero pienso,
que si alguna vez
hubiese un espejo
que pudiese ver
de qué estoy hecho,
cuál es el reflejo,
o mi cuerpo
por dentro
me aterrorizaría,
porque sólo siento vacío,
siento que no siento nada,
ni con sustancias de por medio.
Me he vuelto inmune.
Inmune a percibir,
inmune al dejar correr
cualquier brisa de vivir
Percibo que al abrir mi cuerpo
la indiferencia te golpeará el olfato,
con un día nublado,
y lo demás deshidratado.
Creo, que si hubiese un espejo,
donde se pudiese ver todo,
podrías ver un rostro putrefacto
al que a todo tiene miedo
Me escondo de esas navajas.
Y esos espejos.
No se sí existirá,
pero no viviré para ello.
Nada, no veo nada de provecho.
Ábreme, de nuevo,
si no lo habías hecho,
puedes volver en otro momento.
En otro tiempo,
otro espacio, lugar.
Puede que sin el miedo.
Puedas abrirme con una nueva navaja.
Y poder decirme qué ves.
Porque yo, sigo ciega.
Y al verme en completa desnudez,
es él quien me alimenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario