Imagina que te quedas mudo por unas horas.
Imagina que la gente que está a tu alrededor está sorda; que nadie te escucha, que nadie necesita tus palabras.
Imagina que por un instante no ves nada, sólo oscuridad, avanzas y palpas y no encuentras nada: ¿dónde está todo el mundo?
No sientes nada, ellos tampoco.
Imagina que todo desaparece, ya puedes hablar, ya puedes ver.
Imagina que puedes volar, viajar a cualquier sitio y ser libre.
Imagina que el batir de tus alas fuera música. Y depende de tu estado de ánimo fuera de un género u otro.
Ahora imagina que la gente escucha tu música, que les gusta, o les disgusta.
Imagina que cada uno de tus pensamientos fueran grabados en tu piel con tinta y todo el mundo pudiese mirarlos y leerlos.
¿Serían mayúsculas o minúsculas? ¿Qué tipo de letra? ¿en cursiva o en negrita?
Imagina que estás solo. Como ahora.
Leyendo esto.
¿Esto? Palabras.
Curioso que la mente nos pueda sumergir en tales ensoñaciones.
Sólo son letras.
Todo depende del poder de ellas, de lo que puedan transmitir.
¿Y tú? ¿cómo transmites?
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