Cada vez que la llama consume
la esencia del alma,
absorbe poco a poco
la alegría del aire opaco
Quitando los resquicios
que sobran en el éxtasis
quemados en los suelos
de esta enorme crisis
Llama oscura y caliente
deshace la cera,
sintiéndose insuficiente
derritiéndose sincera
Los colores anaranjados
que vivieron en su momento,
acabaron apagados
por tanto sufrimiento
Ahora quedan derretidos
los contornos que vivían,
para ahora siempre fríos
en un instante morían
Sólo queda aire asfixiado
antes retenido,
aún sintiéndose atrapado
por algo indefinido
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