viernes, 28 de abril de 2017

Me siento al revés.

Me siento al revés.

Quiero decir, todo está patas arriba de nuevo.

Estoy como al principio y no dejo de bajar.

Y sólo quiero subir y estabilizarme.

Nada está bien, quizás nunca lo estuvo.

Sé que estoy abandonando caminos que antes me moría por recorrer.
Sé que ahora hay mas obstáculos o simplemente una cascada de 100 metros.

Quizás valga la pena tirarme.

O quizás valga la pena escoger otro camino.
No sé.

Nada me desahoga, sólo me ahoga aún más.

Querido verde, amarillo y rojo. Os diré adiós algún día.

Os tomo como atajos a lo inevitable.

Y lo siento.

Me paso la vida pidiendo perdón.

Quizás es porque siempre me echan la culpa de todo.

Y quizás la tenga.

Que soy el problema.

Quizás no tenga que escoger ningún camino porque todos terminan por desaparecer y vuelvo a perderme.

Quizás vuelva a zambullirme en el lago.

No lo sé.

Sólo quiero salvarme.

O no, no me salvo.

Quizás solo quiera volver a sentirme yo y no darme asco.

Quizás sea eso.

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