Me siento al revés.
Quiero decir, todo está patas arriba de nuevo.
Estoy como al principio y no dejo de bajar.
Y sólo quiero subir y estabilizarme.
Nada está bien, quizás nunca lo estuvo.
Sé que estoy abandonando caminos que antes me moría por recorrer.
Sé que ahora hay mas obstáculos o simplemente una cascada de 100 metros.
Quizás valga la pena tirarme.
O quizás valga la pena escoger otro camino.
No sé.
Nada me desahoga, sólo me ahoga aún más.
Querido verde, amarillo y rojo. Os diré adiós algún día.
Os tomo como atajos a lo inevitable.
Y lo siento.
Me paso la vida pidiendo perdón.
Quizás es porque siempre me echan la culpa de todo.
Y quizás la tenga.
Que soy el problema.
Quizás no tenga que escoger ningún camino porque todos terminan por desaparecer y vuelvo a perderme.
Quizás vuelva a zambullirme en el lago.
No lo sé.
Sólo quiero salvarme.
O no, no me salvo.
Quizás solo quiera volver a sentirme yo y no darme asco.
Quizás sea eso.
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