He aquí una vez más demasiados pensamientos que no le importan a mucha gente.
Hay varias partes que quiero abordar en este texto tan simple - o complejo - como la vida.
Debería.
Me he dado cuenta de que la mayor parte de los días me paso diciendo esa palabra. Debería.
"Debería estudiar, debería dormir pronto, debería dormir, debería ir..." y demás.
Y no decido nada en absoluto. Decido no hacer nada. Y esto produce aún más "debería" al rededor de mi cabeza.
Debo.
¿Debo?
Debo.
¿Y por qué? Por que sí. No hay más.
Y siempre hay un "pero" que no tiene explicación para muchas personas de mi alrededor. Sólo la sé yo.
"Pero no haces nada, pero siempre estás con lo mismo".
Y digo yo, "pero siempre hay un debería".
Pero el simple hecho del "deber" por lo que entiendo yo, es algo que tienes que hacer por ti mismo, para cumplir x función, sea cual sea, importante o no. Tienes que hacerla.
O también algo que debes de hacer por obligación.
El verbo en sí es lo que más me frustra.
No es por el hecho de que no quiera hacer x cosas (a veces sí, a veces no) si no porque son cosas que siempre traen remordimientos de conciencia.
La conciencia
Diré que ésta es la mayor arma golpeándome como un martillo día a día en la cabeza.
Y que no DEBERÍA ser así.
Me pone nerviosa y me apasiona cómo algo tan simple como el lenguaje puede dañar tanto, o al contrario, beneficiar.
No todo es malo. Ni todo es bueno.
La mayor parte de estos pensamientos que no sé ni si quiera de dónde vienen, está en todos lados: mientras voy y vengo, o simplemente mientras estoy.
A veces creo se ni hacer falta moverse una pizca para poder sembrar tal semilla como pensamiento de conciencia, y crezca.
Asusta que si sobre todo, una frase, ocupe el total de tus pensamientos, y que ni si quiera te dejan pensar en otros que DEBERÍAS prestar más atención.
Y quizás esto es lo que falla.
Miedo
Realmente me aterrorizaba llegar a esta parte.
Quizás porque es donde todo se hace más real. Parece que se materializa.
He aquí las cuatro partes: lenguaje-conciencia-miedo-avanzar.
Me gusta clasificar y tener claras las ideas aunque en algún momento parezca que todos los pensamientos sólo revoloteen y carezcan de sentido.
Volviendo al tema "miedo".
Para contar esto tengo que retroceder.
El lenguaje y los actos que debemos hacer nos traen una serie de conciencia, y por no hacerlo, llega el miedo.
Quizás éste es la base de todo y el " por qué" de tantos. O del mío. Que no si quiera lo sabes hasta que no lo analizas.
Lo que más me molesta son los bombardeos de palabras y frases que pueden parecer pequeñas e insignificantes, que no se les a importancia, pero eso es justo lo que más hace mella en la conciencia y en el miedo de alguien.
Siempre se dice que hay que valorar las pequeñas cosas, vivir los pequeños momentos que te hacen feliz, pero nadie dijo nada de que incluso esas pequeña frases o palabras "malas" o negativas son las que más alimentan el miedo.
Pienso que el miedo no te deja seguir adelante, ciega lo que tienes en frente aunque esté con mayúsculas y letras luminosas: no lo ves.
Parece que siempre queda aquello que te hunde.
Pero digo: por la vida no se puede ir con miedo ¿no? Tener miedo a todo no debe de ser bueno. Ni sano.
Pero, ¿y si a lo que tienes miedo es a ti mismo?
Avanzar
Por una parte me gusta llegar a esta parte, pero por otra no.
Me gusta porque me crea esperanzas y ganas.
Y no me gusta porque lo veo inalcanzable.
A la hora de avanzar creo que en "El Código" se deja bien claro.
Nadie dijo que no se iban a dar zancadas para cambiar.
Al contrario, se va poquito a poquito, sin que te des cuenta, es muy poco de tu día a día.
No sé por qué un mínimo cambio parece que ha costado mil vidas llevarlo a cabo, y sin embargo ese es un 1% de lo que queda por hacer.
A veces simplemente se da por perdido todo, porque, ¿para qué si esto es tan lento y agotador?.
A veces hay miedo a dar zancadas porque el dar a descubrir todo lo que han enterrado esas conciencias "ciertas" en tu mente.
A veces esas conciencias "ciertas" son las erróneas. Y lo que realmente no te deja avanzar es el autoconvencimiento y los constantes bombardeos de malas palabras y sentimientos.
A veces me gustaría hacer oídos sordos. A veces pienso que lo mio es lo peor o que no valdrá.
Ya no sé qué pensar.
A este grado ya tengo que hacer un gran esfuerzo para saber diferenciar en qué creo que me hará bien, y qué no de tantos pensamientos innecesarios.
Y a ver qué pasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario