jueves, 27 de noviembre de 2014

Rendición

Cada lágrima es un trozo de esperanza perdida.
El cuerpo aguanta por no derramarla y caer.
Caer, y que se pierda en la nada.
Lágrimas de abatimiento. De rendición.
Luchas, luchas por evitar lo que se acontece: cerrar los párpados y contener más de ellas y menos esperanza.
Finalmente llega lo temido: cerrar los párpados por una noche. Cerrarlos y cuando intentas levantarlos, están pegados.
La pesadilla comienza, te atrapa y no puedes escapar.
Como si tuvieras que escapar de una camisa de fuerza, pero el sueño te vence y debes seguir.
Pataleas, gritas, te mueves, sudas.
Ojos rojos y ojeras esperan al despertar, sabiendo que has luchado con tus mayores miedos.
Aún así, al final del día, temes derramar esperanza y volver a la locura.

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